Quizás (esperemos) sea uno de muchos que escribiré. Tenía ganas de hacer esto por mi necesidad insaciable de expresión, a veces inoportuna, pero que nunca, nunca puede largarse.
Últimamente mi mente y yo somos críticos de todo lo que se nos pone enfrente; un libro que todos compran porque la tele/sus cuates (que son todos unos literatos)/ Su Facebook o su revista favorita les dice que lo compren, tal vez una película, las porquerías que come/fuma/bebe/etcétera la gente a mi alrededor, o, en casos aún más incomprensibles a la gente en sí misma. (Ahí es cuando comienzo a sospechar que mi mente es como Dolan, o peor, como Gooby, porque sufre por las cosas soeces que lleva a cabo).
Pero para mi gusto, es mucho ya para estar escribiendo una introducción de un blog que nadie o bien, casi nadie leerá (No sé qué carajos dirá la gente que lo lea, si lo lee), entonces (intentaré) ir al grano, cosa que por cierto, en la generalidad de las veces, sea escribiendo o hablando, se le dificulta al que escribe (Osea yo).
Pensaba yo el otro día en libros. Terminé por fin de leer una novela que tenía que haber terminado hacía ya bastante tiempo (Pero qué más da, es México, aquí todo se hace a las prisas y a última hora), y, habiendo yo quedado impresionado positivamente por el contenido de la misma, me puse a reflexionar acerca de cómo la literatura de nuestros días está tan... Vacía, tan abarrotada de letras que al final no dicen nada.
La novela de la que hablo es Desierto, de JMG Le Clézio, la cual por cierto me recomendó el (probablemente) único lector de este blog (Eso es un dato curioso).
La novela la terminaron a mediados (¿O a finales?) de 1980. No estoy diciendo que sea la época en la que fueron realizadas la que hace a las cosas mejores o peores (Porque vamos, eso es ser cerrado y una gran, gran, basura).
Lo que estoy diciendo, arriesgándome a ser ridículo (muy), dado mi escaso (aún) conocimiento de la materia, es que el márketing actual es mucho más macabro y más vil que el de hace (ya) treinta años. No se necesita ser un genio para darse cuenta de ello. Antes la tele no tenía miles de canales, el internet no tenía importancia mas que para los gringos en su "luchita" contra los soviéticos, y, vamos... muchas otras cosas de las cuales no hablaré ahora porque, pues, qué hueva.
Hoy, la gente está tan manipulada por la tecnología que probablemente no lea en la descripción de atrás de "Fifty Shades of Grey" que el libro que le recomendó su amiga, la tele o su perro habla sobre erotismo (Qué digo erotismo, porno) de cincuentonas con pedos mentales que en situaciones desesperadas recurren al sadomasoquismo. Obvio, después de comprarlo, regresar a su casa felices de la vida porque ya no les van a poder llamar incultos porque (Al fin) agarraron un libro en su vida (Aunque sea éste...), y por supuesto, publicar en Facebook que se compraron un nuevo libro para que la gente quede amirada por su vasta "cultura", tomarle fotos en Instagram, colgarlo en Twitter, etc., Se disponen a leerlo y descubren el rollo del que hablé antes (Que no repetiré porque me da asco y porque otra vez, qué hueva)... Entonces en el fondo piensan (Si están en su sano juicio) "No jodas, qué clase de mierda acabo de comprar y estoy leyendo? Esto está de la chingada... No vuelvo a hacerle caso a..." ¡Espera! estabas apunto de completar la frase con un "La sociedad/mi revista/la tele/mi perro/el internet"? Oh, cómo pudiste siquiera pensarlo! Vamos, vuelve a tu lectura, y contén las ganas de vomitar que te produce seguirla, no te vayan a ver mal tus cuates, tu perro o la sociedad.
Después de acabar ese libro, cualquier otra basura del mismo corte (Que te recomienda la tele, o etc.,) ya no es nada, por lo cual seguirás consumiendo, y te harás una víctima más. No digo que dejemos de consumir, digo que consumamos lo que nos gusta y lo que queremos, sin presiones de la sociedad, y si un día por error nos encontramos leyendo Fifty Shades Of Grey (O parecidas) y no nos guste, podamos decir "A la chingada con este libro feo" y lo lancemos libremente, sin temor a no ser aceptados. Por el simple acto liberador y placentero que provoca lanzar cosas que no nos gustan.
Fin.
Expresarse es, por supuesto, una de las necesidades más grandes del ser humano, leer a alguien más quizá también lo sea, de cualquier forma ojalá que sigas publicando y que tu proyecto crezca.
ResponderEliminarTanti Auguri.